El nuevo estilo de León XIV ante los medios de comunicación mundiales
"En unos instantes, la primera rueda de prensa en directo de León XIV, después de una pausa comercial". En Francia, como en otros lugares, el tono estaba marcado en las principales cadenas de información, en este 12 de mayo de 2025, para anunciar lo que la página web del Vaticano presentaba de forma más sobria como el "Discurso del papa León XIV a los profesionales de la comunicación".
Desde las primeras palabras de un discurso leído que no dejaba nada al azar, el pontífice romano realizó una captatio benevolentiae hacia los miles de periodistas presentes en la Sala Pablo VI: "Quiero darles las gracias por su presencia y por el intenso trabajo que han realizado en estas últimas semanas", comenzó León XIV, subrayando la importancia de su papel en la transmisión de los acontecimientos eclesiásticos al mundo entero.
Un tono cortés, que contrasta con las intervenciones a veces abruptas de Francisco, que no dudaba en criticar directamente a los medios de comunicación cuando lo consideraba útil: Mientras Francisco podía, por ejemplo, denunciar con vigor las "fake news" o la manipulación mediática, León XIV optó por un enfoque marcado por la benevolencia, invitando a los periodistas a 'convertirse en artífices de la verdad y de la paz'".
Este encuentro con los medios de comunicación, organizado solo cuatro días después de su elección, demuestra la importancia que el nuevo papa concede a la comunicación, al igual que sus predecesores: pero León XIV optó por privilegiar una reflexión profunda sobre el papel de los medios de comunicación en la sociedad, exhortándolos a "desarmar la comunicación de todo prejuicio y resentimiento, de todo fanatismo e incluso de todo odio".
Esta invitación a "desarmar las palabras" para "desarmar al mundo" revela una visión en la que la palabra y la imagen, que tan a menudo son instrumentos de división y manipulación, deben convertirse en vectores de verdad y paz.
Aún es pronto para prejuzgar lo que vendrá, pero a diferencia del papa Francisco, cuyos discursos podían estar marcados por una espontaneidad a veces desarmante —o desesperante, según los casos—, el nuevo pontífice construye sus primeras intervenciones con cierta rigurosidad. Cada frase parece meditada, cada idea articulada, como lo demuestra su referencia a la comunicación como un acto que "configura la cultura de una sociedad".
En otras palabras, el 267º sucesor de Pedro parece privilegiar una comunicación que apacigua más que perturba, que une más que divide: que consiga unir las almas de buena voluntad en la fe única en Cristo.
Al invitar con delicadeza a los medios de comunicación a "desarmar las palabras", el papa León XIV sabe, en cualquier caso, que le costará hacerse oír en un mundo saturado de información cuya objetividad ya no es la dimensión esencial.
Por ahora, los periodistas, testigos del espíritu del mundo, lo han aplaudido con entusiasmo, pero, como declaró el pontífice romano, no sin humor, quizá pensando en cómo lo juzgarán los medios de comunicación cuando no siga la corriente de la modernidad: "Se dice que los aplausos al principio no tienen mucha importancia... Si al final todavía tienen ganas de aplaudir, entonces... ¡Muchas gracias!"